Éxito del Taller de Envejecimiento Activo
Aquello de que las ganas de divertirse decaen con la edad es un mito. Al menos para los vecinos -y sobre todo vecinas- de Gerena que participan en el Taller de Envejecimiento Activo. Ellas son inmensa mayoría en un grupo de 58 personas veteranas que no están dispuestas a quedarse en casa. Quieren aprovechar al máximo el tiempo y seguir disfrutando de la vida.
El taller tiene como objetivo fomentar hábitos saludables entre quienes superan los 60 años. Las claves son combatir el sedentarismo y el aislamiento social como riesgos asociados a este colectivo. El método: fomentar las habilidades sociales, el intercambio de experiencias, la conversación, compartir momentos de ocio... La gimnasia, el baile o las manualidades son algunos de los instrumentos para lograr el propósito de que los mayores continúen activos.
Se reúnen cada semana en sesiones de hora y media entre los meses de marzo y diciembre, a excepción de julio y agosto. Este jueves se juntaron para celebrar una convivencia en el Hogar Municipal de Pensionistas. Fue una especie de fiesta antes de las vacaciones de Semana Santa.
Macarena es la monitora encargada del taller. Con un micrófono de diadema va animando a los mayores a moverse, a seguir el ritmo de la música o pensar en la respuesta a sus preguntas. Lo importante es que todo el mundo participe en los juegos corales, y que ejercite el cuerpo y la mente. Alguna va con andador o con muleta, pero no se arredra. Igual que Manuel, el de mayor edad del grupo, que a sus 95 años participa como el que más. Dice que espera con ilusión cada semana estos ratitos y asegura que le dan vida.
El taller, organizado por el Ayuntamiento de Gerena, funciona desde hace tres años. La concejala de Salud y del Área de Mayores, Purificación Acuña, señala que “las personas mayores están encantadas y siempre que sale el cartel se llenan las plazas enseguida”.
Tras los juegos, vino la merienda. Como estamos en vísperas de Semana Santa, degustaron café con torrijas, pestiños o rosquillos. Sobre la mesa hay nazarenos en miniatura que han elaborado con cartulina y pegamento en el mismo taller. En unos días les tocará arreglar la túnica de verdad a sus nietos para las procesiones y quedarse a cuidarlos, porque hay vacaciones en el colegio. Pero ya están deseando reunirse de nuevo con los amigos para seguir exprimiendo todo el jugo a la vida.
